Era un puente antiguo donde se pasaba por un lugar lleno de naturaleza y bosque, un día un hombre conocido como obando que tenía mucho frio por el invierno fue a leñar y de regreso vio un pequeño niño desnudo y deforme en miniatura que se encontraba parado al otro lado del puente el intento ir hacia el subiendo el puente y llegando a la mitad sin embargo cuando el volvió a mirar enfrente del puente ya no había nada y asustado volteo hacia atrás llenándose de terror al darse cuenta que el pequeño infante ahora estaba del otro lado del puente como si se hubiera transportado el hombre se quedó petrificado como si no pudiera moverse y después de un momento este no volvió a verlo, siendo de esta manera que el niño desapareció nuevamente.
El hombre se alivió un poco y empezó a moverse, sin embargo, ahora pudo
notar unas pequeñas risas que se mofaban como si fueran muchas personas, siendo
de esta manera que tomo su leña y salió huyendo del lugar a toda velocidad.
Y no solo es el, sino que hay más personas que dicen que en ese lugar se
pueden escuchar esas carcajadas siendo nombrado como el puente de los duendes o el puente de obando.